Sueños

 HCH 6 / Septiembre 2015

Sueños, por Delia Aguiar Baixauli

He soñado con trabajar en una fábrica
duro, en Alemania.
Sentir el látigo asfixiante de los guardianes mientras rompen
en dos mi espalda,
y manosean mis nalgas en el servicio, esas inmigrantes…
Una marioneta a la que han castrado de sus hilos,
pero sigue igual su movimiento mecánico que cuadra
con la cosa lúgubre que significa existir.
Ser esclava y desfilar al toque de una sirena hacia la calle,
y así día tras día, en un rutinario manicomio
cuyas paredes están dentro,
las pone uno. Y dormir sin más empeño
que levantarse al día siguiente y volver a ser
engranaje hasta quedar exhausta.
Pero no pensar,
enloquecer antes que tener conciencia,
no tejer más y firmar la renuncia oficial a la complacencia
de las arañas
que miran desde el rincón los babosos pensamientos y en sus ojos
hay algo de vigilante de museo
y constato que se van a lanzar a lo físico a lo que sea aquello que pienso, hecho cuerpo,
para hacer de ello más.
Estoy usando mal el tiempo.

(Del libro Formas de intimidar a un demente)

DELIA-AGUIAR Delia Aguiar Baixauli, Madrid, 2015

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