Nota a propósito de unos ‘poemas menores’ de Antonio Machado

 HCH 21 / Marzo 2018

Nota a propósito de unos ‘poemas menores’ de Antonio Machado, por Ángel Repáraz 

1

       Antonio Machado nos ha dejado múltiples y sugerentes composiciones poéticas breves con estructura de cuartetas, pareados, romances, etc., líricas a menudo, ‘sentenciosas’ otras veces. La nómina de rótulos que les ha asignado es larga. Un paseo rápido por la antología utilizada (v. infra) nos da ‘canciones’ muy en primer lugar -‘Otras canciones a Guiomar’, ‘Cancionero apócrifo’, ‘Canciones de tierras altas’, ‘Viejas canciones’[1]-, pero también ‘consejos’, ‘apuntes’, ‘parábolas’ o ‘proverbios’. En su contenido temático son máximas, aforismos, aperçus filosóficos, epigramas y/o auténticos haikus a veces; casi todas tienen el mordiente filosófico -y la zumba- que reconoce al punto el lector algo avezado en Machado, aunque tropiece con ellas sin contexto: el procedente de su teología personal -un tanto herética-, de la Antigüedad griega de las lecturas primeras o de lo que tiene que haber sido la ansiedad en la vida de un ser tan bondadoso como escéptico. No es raro además que esas ‘canciones’ sean opacas referencial, conceptual y hasta sintácticamente.

2

       Como ‘palabra en el tiempo’ ha determinado Machado en verso famoso su idea de la poeticidad. Su propio imaginario poético es máximamente temporal; nos interesan en especial dos de sus poemas de 1924, de un Machado (n. en 1875) dueño ya del oficio, por consiguiente.

XXXVII

Viejo como el mundo es,

-dijo un doctor-, olvidado,

por sabido, y enterrado

cual la tumba de Ramsés.[2]

XXXVIII

Mas el doctor no sabía

que hoy es siempre todavía.[3]

Ambos son del ciclo de ‘Canciones del Alto Duero’, componentes a su vez de las Nuevas canciones; curiosamente, el segundo verso del citado poema XXXVIII figura como verso suelto -“Hoy es siempre todavía”[4], sin la ‘que’ de introducción de la completiva- y con el número VIII del mismo ciclo. La antología, por lo demás -de 1971-, se pretende editorialmente desde la portada unas Poesías completas – una broma del ‘patrocinio’ que en el ámbito de la cultura un orden clerical y fascista de antaño administraba para con la población. No hay que decir que en el volumen no hay ni rastro de la poesía de guerra del autor.

       Machado ha sido un probadísimo artífice del modus obliquus: del modo elisivo y elíptico, del claroscuro y la enunciación sesgada en cuanto significado (“Da doble luz a tu verso/ para leído de frente/ y al sesgo”[5]). El ‘doctor’ del poema XXXVII no nos dice qué sea lo viejo o (con)sabido y olvidado ya a fuer de tal. Y si en una primera lectura algo desatenta creemos haber advertido una ruptura en la solidaridad tema/rema -es decir, que los cuatro primeros versos de la cuarteta sean mero pretexto para la máxima del segundo del pareado que le sigue; el Mas inicial de éste, de todos modos, nos señala su carácter de continuación-, con algo más de atención vemos que existe una auténtica ligadura en el tema y en la intención. Aquello que el doctor ve como vetusto y de conocimiento general, tanto que ha sido olvidado por todos, es precisamente algo que tiene dignidad bastante para ser actualizado, toda vez que el ‘siempre’ de la memoria cultural y personal vuelve recursivamente al y en el ‘hoy’.

       La sintaxis de ese último verso, cuya autonomía semántica está demostrada por lo ya dicho, consta, si prescindimos del ‘que’ que introduce la completiva -inexistente en el verso suelto-, solo de tres adverbios (de tiempo) y una forma finita de ‘ser’, el verbum unicum, aquí plenamente desemantizada (la aserción ‘hoy es siempre’ es semánticamente equivalente a un sintagma nominal como ‘[el] hoy eterno’). El primer adverbio está substantivado como sujeto, en tanto que el segundo hace de predicado nominal. El tercero tiene un valor casi adversativo; es, además, de cuatro sílabas, las que suma el resto del verso; de algún modo podemos postular aquí una cesura o pausa como separación de los dos hemistiquios. Que estamos por necesidad encapsulados en el presente del ahora -del ‘hoy’- es una verdad trivial (que puede ser espantosa); ya menos trivial es que ese hoy está sucediendo perpetuamente en el momento actual como integración o incorporación del tiempo previo, personal, social e histórico.

       Quizá procediendo unamunianamente por la vía de la etimología, podamos avanzar unos pasos más. Los diccionarios nos dan la forma latina hodie, origen del actual ‘hoy’, como contracción de hoc die, es decir, ‘en este día’, con un deíctico que puede complicarnos un poco las cosas. ¿Qué este, cual de los estes? Pues exactamente el de este mismo momento -de la elocución-, el que podemos señalar en, digamos, un calendario o un reloj, y que es parte de una serie infinita previa y consecutiva; ‘todavía’, por otro lado, tiene en su base otro ablativo latino, tota via, es decir, ‘por cualquier camino, por todo medio’ (nuestra antología nos descubre la recurrencia del término como substantivo; así, ¡Oh Tiempo, oh Todavía/ preñado de inminencias![6]; del Ayer que es Todavía[7], etc.). Semper, en fin, los diccionarios lo asocian a semel, ‘una vez’. De las cuatro palabras por consiguiente como mínimo dos (adverbios) son interpretables como reductibles al espacio.

3

       Todo cuanto hacemos y nos hacen, se hace y se consuma en el tiempo. Es lo que expresa egregiamente Pia de’ Tolomei en un canto del Purgatorio del Dante, un autor a quien Machado ha profesado altísima estima:

[…]

ricordati di me, che son la Pia:

Siena mi fé, disfecemmi Maremma.[8]

Entendemos aquí que fue su tiempo de vida el que la constituyó en Siena, para acabar deshaciéndola (la Pía histórica fue asesinada por su marido); ha sido la actuación de un alma en el tiempo irrecuperable, sus elecciones (casarse, aquí), lo que da tensión de drama a esa trayectoria. En Machado tiempo, hora, etc. son términos de sorprendente frecuencia. Para Prigogine el tiempo es ‘nuestra dimensión existencial fundamental’[9]; Machado ha tenido siempre un sensorium fino como pocos para detectar su fluir. A mi entender, sin embargo, y volviendo al verso de XXXVIII, su solución está en el adverbio final, ese ‘todavía’ que en la urgencia del tiempo abre una ventana a la recuperación, a la salvación. Los instantes, si se toman con independencia de las cosas, podrán desrealizarse como espacio; pero Machado los eleva, por así decir, un grado en su ser haciendo de ellos vivencia, vida consciente, aunque sea todavía deficiente, dolorosa.

       Que el tiempo sea, como en Aristóteles, indisociable del movimiento “según un antes y un después”, que sea una entidad en sí misma, o una relación entre fenómenos, o una ‘categoría íntima’ (Ferrater) de los entes, Machado lo juzgaría sin mayor problema indecidible. El hecho para él es que existimos en el tiempo, casi como tiempo. En un tiempo compartido, además, con el pueblo; un pueblo poco ‘moderno’, hay que decir (sigue siendo chocante que la poética y la poesía de nuestro regeneracionista sea, en su estructura y en su léxico, en cierta medida no urbanas; esto en un escritor que ha vivido hasta los 30 años y más en ciudades grandes: su Sevilla natal, Madrid, París). Ese tiempo, o, para decirlo con la cosmogonía moderna, ese espacio/tiempo en coalescencia se escinde de la vida si no se da la gracia, es decir, sin la responsabilidad personal ante el pecado. Esto es la apuesta cristiana, que tinta de sentido moral los actos y las conductas. Y bien, al dramatismo del ‘hoy es siempre’, inexorablemente vivido como actualización en cada instante de la memoria, Machado ha incorporado un vector nuevo, la esperanza de la redención. Todavía.

angel-reparaz-hch Ángel Repáraz Andrés, Madrid, febrero 2018

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Bibliografía

Alighieri, Dante, De vulgari eloquentia / [Sobre la elocuencia en lengua vulgar]. Ed. bilingüe de Raffaele Pinto. Madrid: Cátedra, 2018.

Alighieri, Dante, “Purgatorio”. En: Divina Commedia (en la Red).

Ferrater Mora, José, entrada ‘Tiempo’. En: Diccionario de filosofía, volumen 5, S-Z. Barcelona: RBA, 2005.

Jakobson, Roman, “Lingüística y poética”. En: Ensayos de lingüística general. Barcelona: Planeta/Agostini, 1985 /  1960).

Machado, Antonio, Poesías completas. Madrid: Espasa-Calpe (Austral), 1971 (1940).

NOTAS

[1]   In poeticis Machado no daba puntada sin hilo, y me parece muy probable que conociera el tratado De vulgari eloquentia, de Dante, que entroniza en varios pasos la ‘canción’ – cantio, canzone – como la forma poética más compatible con el ennoblecido volgare. Puede verse, sobre todo Liber II / Libro 2, en Dante (2018: 224 y ss.).

[2]   Machado (1971: 202).

[3]   Ibid.

[4]   Machado (1971: 198).

[5]   Machado (1971: 206).

[6]   Machado (1971: 267).

[7]   Machado (1971: 224).

[8]   Alighieri, Purgatorio (V, 133-134).

[9]   En Ferrater (2005: 3505 ).

 

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